Nuestra experiencia en El Celler de Can Roca: Todos los platos del Menú Degustación, vinos seleccionados y consejos para reservar.
Seguro que ya hay muchísimos artículos y reseñas escritas por profesionales sobre El Celler de Can Roca. Pero aprovechando que en 2026 se van a cumplir 40 años desde la apertura del restaurante, a mí me apetecía mucho incluir y compartir mi experiencia personal en la guía de la Costa Brava y Roses que ofrecemos en nuestro blog de los apartamentos Casdanna Roses.

Visitar El Celler de Can Roca es adentrarse en una cocina que combina innovación, técnica y un respeto absoluto por el producto.
Su cocina ofrece un recorrido extenso por sabores, texturas y contrastes, que nunca defrauda y que guía al comensal a través de un viaje gustativo y sensorial durante el cual la diversión y la sorpresa son los principales acompañantes de trayecto.
Datos clave: reservas, precio, dirección y duración
- Fecha de publicación: Febrero de 2026
- Dirección: Carrer de Can Sunyer, 48, 17007 Girona
- Cómo llegar: Ruta en coche
- Parking: Disponible en el establecimiento
- Duración típica: 4 horas (nosotros estuvimos 6 horas 😋)
- Dress code: No hay nada oficial; arreglado pero informal (nada de pantalones cortos o sandalias 😉)
- Precio actualizado: 315 € por persona — Menú Festival (única opción) — Maridaje opcional por 155 €
- Sistema de reservas: Reservas
¿Cómo reservar en El Celler de Can Roca? (Consejos prácticos)
Encontrar mesa en un restaurante con el palmarés que atesora el Celler no es fácil, algunos ejemplos:
- Tercera estrella Michelin desde 2009
- Número 1 del mundo en 2013 y 2015 (The World’s 50 Best)
- Desde 2009 entre los 5 primeros puestos y desde 2019 ‘Best of the Best’
- 2014 Mejor Pastelero del Mundo, 2022 título al Mejor Sumiller, etc.
El sistema de reservas solo permite solicitar mesa a un año vista, y para ello es necesario acceder a la web a principios de cada mes y probar suerte. Después de intentarlo bastante tiempo, entrando en su web con la esperanza de conseguir mesa, la sorpresa vino en forma de un correo electrónico que nos permitía a mí y a mi pareja aprovechar una cancelación y visitar el restaurante. (Recomendación: merece la pena apuntarse a la lista de espera).
Un sábado de noviembre, para el servicio de comida, llegamos a las 13:15 y, sin darnos cuenta, nos pasamos ¡seis horas! disfrutando de cada detalle.

¿Dónde está ubicado el Celler de Can Roca?
La actual ubicación del establecimiento data del 2007, año en el que se traslada el restaurante a la Torre de Can Roca, un antiguo caserón modernista -Can Sunyer-, remodelado para que 200 metros cuadrados de cocina, 200 de bodega, 200 de comedor y 60 de recibidor, junto a un patio interior y un jardín exterior se conviertan en un entorno perfecto para recibir a los comensales.

Casdanna Roses
El emplazamiento ideal para visitar el Celler de Can Roca
Precios y menú Festival: qué incluye y cuánto dura la experiencia
El menú Festival es la única opción que ofrece el Celler, que consta de aperitivos + 12 platos + 3 postres a 315 € por persona. No es posible pedir a la carta, pero precisamente en estos restaurantes es donde un menú degustación tiene todo el sentido para conocer y disfrutar de toda la propuesta de los hermanos Roca.
El menú tiene una versión “estándar” que casi siempre se adapta y complementa con productos de temporada, como fue nuestro caso.

Menú Festival “estándar”

El Menú Festival de temporada que nos sirvieron
Los vinos y la bodega del Celler. El reino de Josep “Pitu” Roca
La carta de vinos es inmensa: Josep Roca ha ido coleccionando durante 38 años más de 80.000 botellas, que se encuentran almacenadas en una bodega en otra localización del grupo empresarial familiar.

Carta de vinos del Celler de Can Roca. Índice de las D.O. españolas

Lista de vinos Denominación de Origen Empordá de la carta de vinos del Celler de Can Roca
Aunque la opción de maridaje resultaba tentadora, decidimos no cogerlo por el tema del coste (155€ por persona).
En su lugar, pedimos dos vinos a modo de mini-maridaje “de andar por casa” y nos dejamos asesorar por uno de los sumilleres. Le aclaramos cuál era nuestro presupuesto (importante) y que buscábamos referencias del territorio —o al menos de Catalunya— y finalmente nos recomendó dos vinos

El tinto
Venus 2019
D.O. Montsant de Tarragona, ecológico de variedades típicas de la zona – garnacha y cariñena- con algo de Syrah.
La bodega “Venus La Universal” está en manos de segundas generaciones de viticultores relevantes del Priorat. Nos gustó mucho.

El blanco
Blanc de Gresa 2022
DO Empordá, con variantes de las mismas uvas autóctonas de la zona – garnachas y cariñena- con 8 meses de barrica francesa. Suave, ligero y no excesivamente aromático, funcionó muy bien con varios platos del menú. El proyecto (Vinyes d’Olivardots) es muy interesante, pequeña bodega de madre e hija, viticultura biodinámica con enfoque en la sostenibilidad, merece la pena.
Un recorrido por los platos del Celler
Como comentábamos en la introducción, visitar el Celler de Can Roca no es simplemente ir a comer: es una inmersión en una propuesta gastronómica que combina precisión técnica, memoria gustativa y un enfoque creativo que se mueve entre lo conceptual y lo emocional.
Aperitivos
Los primeros platos que probamos son un claro ejemplo de lo más personal de Joan, Josep y Jordi:
Consomé de tres caras (2024)
Un conjunto de tres caldos —servidos en un mismo recipiente formando capas que mantienen los líquidos perfectamente separados— y que van formando las siluetas de los tres hermanos gracias a los surcos del cuenco en el que se presentan.
Caldo esencial de ternera a la brasa (Joan), profundo y con notas ahumadas.

Caldo de setas con Amontillado (Josep), con matices umami y un ligero toque de vino generoso.

Infusión de grué de cacao (Jordi), amargo y tostado.

Brioche de boletus al vapor (2009), esponjoso y con un intenso aroma a boletus.

Bocadillo helado de boletus (2022), segundo aperitivo de la “reina” de las setas, que contrastaba temperatura y textura.

A continuación pudimos degustar el que probablemente sea el plato más emocional de los Roca, con una presentación que relata la evolución de su cocina y que, a la vez, es un homenaje a su madre, una línea temporal de tapas de sus recetas más emblemáticas servidas sobre una pieza de piedra, sobre una “roca” física y real.


- Magdalena de pollo a l’ast (2022)
- Canelón de pularda (2001)
- Calamar a la romana (versión 2023)
- Mar y montaña vegetal (2018)
- Manitas de cerdo con espardeñas (2018)
- Olivada (2018)
- Bonsái de olivera con olivas heladas (2008)
Olivada: aloreña, cordobesa, cornicabra, kalamata y verdial con piparra 2018
Esferificaciones que concentran el sabor y las diferentes variedades del aceite y la aceituna española. Se servía junto al siguiente plato, el bonsái.
Bonsai de olivera con olivas heladas 2008
La sonrisa, ese elemento indispensable de los Roca. Las «olivas» heladas -continuamos con las esferificaciones.- se presentan colgadas de un pequeño árbol. Al comerlas, la temperatura y la explosión líquida en boca son un contraste total. Más que un plato; es un juego visual y gustativo.


Langostino al vapor de Manzanilla (2022): homenaje al producto, preparación relativamente simple, en el que el sabor del marisco y el aroma del vino andaluz logran una buena combinación.

Los tres siguientes bocados fueron presentados conjuntamente sobre un atrezzo metálico con forma orgánica ramificada:
- Parmentier de sepia (2000)
- Percebe en escabeche con aire de albariño (2013)
- Ostra con Palo Cortado, salsa de caza menor y trufa (2012)

Turrón de foie con cacao (2005): foie combinado con Pedro Ximénez, brotes de soja y cacao en una propuesta que oscila entre lo dulce y lo salado.

Primeros
Otro momento muy divertido: nos sirven una esfera con sorpresa dentro. Al abrirla, aparece el sorbete de remolacha y manzana, espuma de pomelo, calabacín a la sal y colinabo en una mitad; y, en la otra, puré de chirivía y champiñones, reducción de pomelo, encurtido de coliflor y chalota. La esfera, por cierto, también es comestible.
Katsuobushi de berenjena: la berenjena con aspecto de haba tonka se ralla sobre otra preparación con berenjena, salsa de cacahuete y tamarindo, miso de hinojo y gel de cítricos.


Secuencia de setas
- Amanita caesarea con parmesano
- Níscalo confitado con piñón y piquillo
- Trompetas al vino rancio
- Rebozuelo con fricandó de tuétano
- Grifola frondosa con tapiz de castaña
- Llanega en blanqueta y pies de cerdo
- Seta hígado de buey al Jerez
- Rebozuelo de pino encurtido con hinojo
Una de las características de Can Roca es que se adaptan al mejor producto disponible que hay en cada estación. En nuestro caso, al ser otoño, no podían faltar una selección de hongos muy interesante.

Los pescados
Como no podía ser de otra manera, los platos de pescado tienen una relevancia especial en la carta del Celler, no solo por tratarse de un producto de proximidad de una calidad indiscutible, sino por la relevancia de la pesca en el gen y las tradiciones de los habitantes de la Costa Brava.
Escabeche de mejillones, puré de patata y tarí, caviar de berenjena encurtida, melón cantalupo, botarga, semilla de piparra, puré de cilantro, allioli de azafrán, alga roja, alga uva de mar, gelatina de vinagre y ralladura de limón.
Uno de los platos que más nos gustó: la combinación de los mejillones con los caviares esferificados y la fruta nos resultó deliciosa. El alga tenía una potencia que se integraba perfectamente con el resto de ingredientes.

Guiso de navajas con migas de garbanzo, pilpil de navajas y matices de manzana encurtida y chalota.

Gamba de Palamós marinada, con velouté de almendras y vinagre de arroz.
De nuevo otro estupendísimo plato basado en el producto local de calidad, en este caso emblemático como la Gamba roja de Palamós, riquísimo.
Pilpil de puerros y bacalao, con caldo de puerro y piel de bacalao.

Suquet de pescado del día, con jugo de espinas, naranja, alcaparras y piñón.
En esta ocasión, el pescado del día era un pequeño Cap Roig o cabracho, acompañado de un caldo intenso y meloso, extremadamente sabroso. Es cierto que al pescado le faltaba un poco de cocción interna (y mira que a mí me gusta poco hecho), pero lo volvieron a pasar por plancha de inmediato, todo perfecto.

Morena Mimosa, con brandada, chips adobadas, mojo rojo y demiglace de morena. (Pescado poco conocido fuera de las Islas Canarias, al menos yo no lo he probado en otro sitio excepto en esta ocasión en el Celler)

Cigala con parfait de pularda, versión de un clásico mar y montaña catalán.

Las carnes
Otro trampantojo, o más bien, una muestra de la imaginación aplicada a utensilios y objetos, en este caso un plato partido por la mitad, en cada una de ellas un bocado de carne, excelente el pichón, intenso y profundo, como a mí personalmente me gusta.
- Pichón con aceitunas, moras y anchoas
- “Xuixo” de estofado de pato

El “Universo Jordi Roca”: Postres y final sorpresa
Y llegó la hora de disfrutar de las maravillas, imaginación y por qué no decirlo, esa pequeña locura que representan las preparaciones del “enfant terrible” Jordi, el menor de los Roca.
Dividido en dos actos, el primero con un título tan sugerente como la Magdalena de Proust, esa referencia clásica literaria en la que el protagonista de “En busca del tiempo perdido” nos recuerda cómo los sentidos, en especial el del olfato, evocan un recuerdo de manera vívida y te transportan a un momento que parecía olvidado.
La magdalena de Proust
Besos de piel de pomelo: agua de rosas, pimienta de Sichuan, vainilla y bergamota, con notas florales y cítricas.

Quizás en este momento del menú se hace más patente la parte más lúdica y juguetona que los Roca imprimen a su propuesta, con un trampantojo en forma de labios, recreados a través de una precisión técnica solo al alcance de pocos cocineros.
Mandarina, eucalipto y yema: crema de mandarina, sorbete de eucalipto y pasta bomba quemada.

¡Continuamos con el juego! En este plato el comensal se echa unas gotas de un líquido (mágico) sobre el anverso de la mano y se lame para poder maridar correctamente (siguiendo siempre las instrucciones del servicio) con el resto de ingredientes del plato.
Tupinambo y boletus: un postre con cremoso de pipas de girasol, guiso de tupinambo, praline de pipas y helado de boletus.
Y con el tupinambo, también llamada alcachofa de Jerusalén, alimento total e ingrediente fetiche de los platos de los Roca (también en los salados de Joan), termina este primer acto del pase de los postres.
Festival del cacao
Una versión divertidísima (y sin límites -all you can eat) del carro de postres tradicional francés, el petit four. Una noria de la puedes coger todo tipo de dulces, chocolates, bombones, etc. En el caso de que no te hayas saciado todavía (bastante improbable) siempre tienes la posibilidad de hacerlo ahora.
Por último, y esto no está registrado con ninguna cámara de fotos o vídeos, hay una experiencia final en forma de colofón en la que los comensales son trasladados a otros escenarios con ayuda de la tecnología, un momento en el que los planos reales físicos se intercalan con los imaginarios, un momento “transmedia”, del que no voy a dar más detalles, ya que no quiero hacer un “spoiler” y para que los que vayan a visitar el restaurante puedan experimentar lo mismo que nosotros.
¿Merece la pena?
Por supuesto.
La cocina del Celler de Can Roca, además de ofrecer una ejecución técnica impecable, rebosa creatividad e ingenio, y sobre todo, es capaz de emocionar y divertir.
En definitiva, se trata de una experiencia gastronómica que recomiendo vivir al menos una vez en la vida.
¿Planeas visitar El Celler de Can Roca y buscas el alojamiento perfecto?
Si vas a regalarte este homenaje y necesitas un lugar donde alojarte, en nuestros apartamentos Casdanna Roses estaremos encantados de recibirte.
Estamos situados en una ubicación ideal para explorar toda la riqueza gastronómica y paisajística del Empordà.
¡Haz de tu visita al Celler el inicio de unas vacaciones inolvidables en la Costa Brava!










